
Cada como tiempo vuelven a saltar el tema de los migrantes porque sale una noticia de que algo, solo malo, ha pasado con algún migrante llegado a España. Se vuelven a oír las mismas quejas: «Esto no pasó cuando migraron los españoles» y similares como si los españoles siempre hubiésemos migrado voluntariamente, con contrato de trabajo en el destino, con dinero, perfectamente informadas las Autoridades de destino, etc.
Hay gente que se ha quedado solo con la romántica comedia propagandística de la postguerra «Vente para a Alemania, Pepe», donde íbamos sin dinero pero supuestamente sí con contrato de trabajo. Si se fijan, es una comedia; eso debería darles una pista.

Puede que en algunos casos sí fuese algo así pero en la mayoría, no.
Y en otros casos fue totalmente lo contario: los habitantes y las Autoridades del lugar de destino no solo no es que no viesen bien la llegada de migrantes españoles sino que incluso estaban radicalmente en contra. Como los barcos African Trader (con 850 personas), Stanbrook, Ronwyn, Stancor que llevaron migrantes de la costa levantina hacia Argelia, entonces colonia francesa.

Concretamente el Stanbrook, desobedeciendo las órdenes de la empresa naviera Stanhope, propietaria, de no embarcar refugiados, llevó de Alicante a Orán, en un barco con capacidad para 30 personas, a 2800 migrantes españoles hacinados, sin dinero, sin condiciones higiénicas, con problemas de comida y asistencia médica. No les permitiern desembarcar.
Al cabo de un tiempo permitieron desembarcar solo a mujeres, niños, enfermos y heridos. A la mayoría les metieron en la antigua cárcel, así como otros fueron transportados a un campo de concentración para mujeres.

Los hombres, la mayoría en edad militar, tuvieron que permanecer a bordo durante semanas. Francia no les permitió tomar tierra hasta que no recibió un pago de 175.000 francos por parte del Gobierno de la República Española. Posteriormente la mayoría fueron enviados a campos de concentración, donde algunos fueron empleados en trabajos forzados en la construcción de carreteras, pistas miliatares y la red ferroviaria del futuro tren transahariano.
Al año siguiente, cuando Alemania conquista Francia, los campos de concentración argelinos quedan pasan a ser gestionados por el régimen de Vichy. Las condiciones de vida empeoraron bastante, siendo tratados los reclusos prácticamente como esclavos y reubicados en campos de concentración todavía más duros.
En 1943 los campos de concentración saharianos van siendo liberados conforme los países aliados conquistan el Magreb. Un importante número de españoles migraron a Sudamérica.

Pero no nos quedemos solo en esos tiempos, porque la migración española es de toda la vida, constante, desde el descubrimiento de América hasta la Guerra Civil.
Famosa fue la migración española a América en el siglo XV.
En el siglo XVIII también fue famosa es la migración española a América, especialmente a Méjico; y a medida que llegaban más migrantes y se asentaban sobre todo por el norte, creando ciudades como Nueva España, Nuevo Santander, San Antonio de Béjar (Téxas), Camargo, Reinosa, Revila, Laredo, Burgos, Guadalupe, Soto de la Marina, Mérida, valladolid, Salamanca, Córdoba, Granada, León, Trujillo, Cuenca, Jaén, Cartagena, Cáceres, Badajoz, Málaga, Toledo, Granada.
A finales del siglo XIX y principios del XX, miles de jóvenes españoles —sobre todo gallegos, asturianos y canarios— huían del servicio militar obligatorio, agravado por las sucesivas guerras coloniales y, después, por la guerra de Marruecos.
Muchos optaron por embarcar hacia Cuba o Argentina sin papeles, escondidos como polizones en los barcos que zarpaban de puertos como Vigo o Santa Cruz de Tenerife. Hay testimonios de prófugos que se disfrazaron de mujer para poder subir a bordo sin llamar la atención de la Guardia Civil, que vigilaba los muelles precisamente para evitar estas fugas.
La repatriación fue incluso usada por los mismos migrantes ya que después de años en América no consiguieron salir de pobres y al no tener ni dinero para volver solicitaron que los repatriaran forzosamente.
Se dice que los españoles migraban con un contrato pero por ejemplo en Cuba desde la década de 1830 se hizo para proporcionar mano de obra blanca y barata a las plantaciones, y algunos contratos llegaron a tener condiciones de semiesclavitud.
Hubo casos de migrantes españoles que fueron repatriados por pobres.
En la década de 1940 y 1950, hubo una gran migración, especialmente en Canarias. Más de un centenar de barcos de pesca zarparon de forma clandestina desde Canarias rumbo a Venezuela; se calcula que entre ocho y doce mil personas viajaron así, en veleros pensados para cincuenta ocupantes que a veces cargaban con más de doscientos.
Aunque llegar a la costa venezolana no significaba haber llegado: numerosos barcos eran interceptados o se les negaba la entrada al puerto, y sus ocupantes pasaban semanas en cuarentena, recluidos en pequeñas islas, en condiciones tan duras como las de la propia travesía.
En la década de 1930 muchos españoles indigentes solicitaron la repatriación, especialmente 2000 migrantes españoles en Cuba.

En 1949 El «Saturnino» llegó a Venezuela repleto de migrantes clandestinos.
En 1950 llegaron a La Guaira 112 canarios ilegales. Habían pagado unas 5.000 pesetas por el viaje.
La migración a América no solo era ilegal sino que a veces incluso robaban el barco para hacerlo.
https://diariodeavisos.elespanol.com/2021/04/cuando-los-migrantes-clandestinos-eran-canarios/