Media mañana. En la cola de la oficina de Policía Nacional para renovar el DNI. La cola avanza muy despacio. Ya no sé si el tiempo que llevo aquí, creo que hora y media. Todavía tengo luego que ir a Tráfico, creo que no me va a dar tiempo. Espero que no me falta nada, A ver: tengo las fotos, el impreso, el certificado, el DNI viejo; creo que está todo. Delante mio sólo hay dos personas: un joven y una señora mayor. El joven creo que es su primera vez, aunque creo que él tiene 18 años; yo, la primera vez, tenía 14, lo hice para la excursión de fin de curso del colegio. Bueno, por fin ya terminó el joven, qué pesados. La anciana será rápido, sólo recoger el nuevo. Miro al reto de la gente en la oficina, todos igual, con cara de resignación, de tener que pasar por un trámite absurdo que debería de ser automático, como mucho te lo tendrían que mandar a casa y ya está. Y el precio, esa es otra, no deberían cobrar por tener que hacer un trámite obligatorio. Tampoco deberían cobrar por el pasaporte, la iteuve y demás. Por fin se va la vieja, ya me toca. Ella hace el amago de irse, lleva en la mano su flamante DNI nuevo, dudosa da un paso atrás y vuelve a hablar con la administrativa ¿Qué le pasa ahora a ésta? Pongo atención:
– Señorita, perdone que la moleste pero es que en el deenei nuevo no está bien puesto. -dijo con un acento, quizá de Galicia.
– Dígame, señora.
– Es que el nombre, yo no soy “María Inmaculada del Camino” sino “María Iluminada del Camino”, aunque todos me llaman “Chonita” por mi abuela (Sebastiana)…
– Si quiere que le hagamos otro tiene que traer la fé de nacimiento. La fotografía no hace falta porque ya la tenemos.
– ¿Y tendría que esperar otra vez la cola?
– Sí
– Uy, preferiría que no.
– Señora, el DNI que le hemos dado es para siempre, ya no necesita que lo renueve nunca más. Puede irse con él sin problema.
La anciana otra vez hizo el amago de irse pero no se fue.
– Ya pero es que no está bien, la fecha tampoco está bien.
– ¿la fecha no está bien? ¿qué fecha no está bien?
– La de nacimiento. Yo nací en 1936 pero el deenei me lo hizo mi hermana ¿sabe usted? Y ella se equivocó y dijo “1939”, que es cuando nació ella.
– Si quiere que le hagamos otro tiene que traer la fé de nacimiento. La fotografía no hace falta porque ya la tenemos.
– La vieja por fin salió de la cola. Por fin ya me tocaba a mi. Me puse en el alto mostrador pero cuando iba a sacar de la carpeta toda la documentación se me metió la vieja de los cojones.
– Disculpe, señorita…
Qué coño querrá ahora la vieja loca esta.
– Dígame, señora.
– Perdone que la moleste pero es que el lugar también está mal puesto.
– ¿Qué lugar?
– El lugar de nacimiento. Mire usted, aquí pone “Rihonor” pero yo nací en “Rio de Onor”, que es el pueblo de al lado; bueno, no es que sea el pueblo de al lado, es el mismo pueblo, lo que pasa que unos lo llaman así y los otros de la otra forma.
– Si quiere que le hagamos otro tiene que traer la fé de nacimiento. La fotografía no hace falta porque ya la tenemos.
– Ya, es que Rihonor de Castilla, pertenece a la provincia de Zamora y Rihonor de Freguesia a la de Braganza.
La funcionaria abrió un poco los ojos. Sin variar su voz metálica dijo:
– Espere un momento, por favor. – y fue a hablar con otra funcionaria.
Al cabo de unos minutos vinieron las dos.
– Buenos días, señora. Me dice la funcionaria que usted dice que nació en Rihonor, de la provincia de Braganza ¿es sí?
– Sí.
– Pero, señora, la provincia de Braganza pertenece a Portugal.
– Sí, ya lo sé-
– Señora, entonces, usted es portuguesa.
– Sí, mi niña, eso me dicen cada vez que vengo a renovar el deenei.
– Señora, usted no puede tener DNI, usted no española.
– Ya, bueno pues lo dejaremos así ya está. Buenos días tengan ustedes.
La señora se fue lentamente, como dudando. Todos la seguimos con la mirada hasta que salió del edificio.
– ¡Siguiente! – dijo la funcionaria.