España, 2022, julio.
De pronto hay una oleada de pinchazos, para contra su voluntad, inyectar drogas a las mujeres para violarlas.
Es como si todos los hombres del país de pronto se hubieran puesto de acuerdo, 1º, en violar a todas las mujeres y, 2º, hacerlo utilizando el método de inyectarlas drogas. Atrás quedaron los tontos abuelos que decían que les echaban «calientaburras» en la bebida; bienvenidos a la violación del siglo 21.
Sí, es un sarcasmo. Nadie se puede creer que de pronto todo el mundo se decida violar a toda mujer en la discoteca y además hacerlo inyectándola drogas. Pero parece ser que sí, que alguna sí se lo creyó. Parece ser que se ha extendido una histeria femenina en que cualquier mujer que tenga el más mínimo malestar o pinchazo, como si es de un mosquito, se lo cuenta a la amigas y/o vaya al centro de salud por si la han inyectado algo entre los cubatas que se bebió.
Curiosamente, todos sabemos lo que es que te pinchen con una jeringuilla, al ir a vacunarnos contra el covid. Duele, molesta mucho; a alguno nos pareció que un torero nos clavaba un estoque esta el hueso. Se nota. No creo que nadie que se puso la vacuna no se enterase que se la habían puesto, y eso que eran enfermeros profesionales que han puesto miles de inyecciones; pues resulta que va un aficionado a la discoteca, que no ha puesto una inyección en su vida, y te la pone una sin que ni te enteres. Algo falla.
Ausencia absoluta de ninguna prueba: ninguna víctimas ha dado positivo por sustancias en los análisis médicos, ni han sufrido una agresión sexual o un robo. Tampoco se ha encontrado ninguna jeringuilla en los locales ni se ha identificado a agresores por muy rápido que haya reaccionado la supuesta víctima. Tampoco ha habido ninguna reacción extraña al inyectarte una sustancia desconocida: las víctimas solo presentan los síntomas normales de una borrachera.
Agosto. Los Telediarios se llenaron, además del consabido parte feminazi (muertes de mujeres, heridas, miradas mal, piropeadas, agredidas con micromachismos incluido bajar la tempatura del aire acondicionado).
En aquellos días había otra noticia en los noticiarios: se estaba haciendo una ley de protección a las mujeres, por la violencia contra las mujeres.
Cualquier persona de la calle, y especialmente cualquiera que tuviese que aprobar aquella ley, era imposible que se opusiera con semejante invasión de violadores que había que pararla fuese como fuese; teníamos el sagrado deber de ser el último reducto espiritual de occidente, o algo así.
A nadie se le ocurrió que a lo peor esa sucesión de las cosas podría ser artificial e incluso al revés; puede que interesase que se sacase esa ley a correprisa y se diese más eco a ese tipo de noticias. Porque fue muy raro que de pronto, tal y como llegó, todos los machos de España ya no quisieran violar a todas las mujeres de las discotecas y/o ya no usaran el sistema de pincharlas. A partir de noviembre ya no se registra ninguna asistencia, llamada, denuncia por ese motivo. Qué casualidad.
Lo que sí aparecía eran noticias, por supuesto no en los Telediarios oficiales del Gobierno de extrema izquierda-comunista.
Julio
La Policía investiga 14 denuncias de pinchazo sin que haya ninguna prueba de tales
Se desmiente el bulo de los pinchazos en un concierto en Cambados
Ven a un chico con una jeringuilla. La ministra dice que es sumisión química. Pánico generalizado.
Agosto
Se publican un sin fin de artículos sobre qué es la sumisión química por pinchazo y cómo detectarlo. Lo cual lo que consigue es una sicosis colectiva. Incluida la alarma difundida por el Servicio de Salud.
Persiguen a un chico en una discoteca porque en la riñonera llevaba una jeringuilla. (No se sabe si era insulina)
Desalojan discotecas buscando un pinchazo
Empiezan a aparecer casos de pinchazos que después la víctima reconoce que eran falsos
Los pinchazos invaden la política
Octubre
De los cientos de casos de los que se han hablado NO HA HABIDO NI UN SOLO CASO COMPROBADO, no ha habido ninguna violación ni ningún robo.
2023 abril Todas las denuncias por pinchazos en fiestas y discotecas resultaron ser falsas














De izquierda a derecha, Raúl Rivero, Claudina Morales, Juan Jiménez, Cristo González y Mario Cabrera, ayer. | fuselli









