El otro día un amigo me dijo que tenía ciertas dudas sobre la vacuna del Covid porque había visto un vídeo en Youtube donde un experto mundial, creo que premio Nobel o médico de la Organización Mundial de la Salud, había dicho que tenía ciertas dudas sobre esa vacuna.
En su momento le dije que eso era una tontería por un montón de razones entre ellas que solo hace caso a UN experto mundial ignorando malévolamente a los otros 99’99% de expertos mundiales que no han manifestado ninguna duda en ese tema; o que hace caso a un Premio Nobel e igualmente, de mala baba, ignorara a los otros casi mil.
Pero que ciñéndonos solo a entrar al trapo en ese falaz argumento, de que un experto mundial siempre está acertado y nunca se equivoca, se me ocurrieron varios contraargumentos.
Para empezar, no debemos olvidar que a veces el Premio Nobel se lo dan a gente que no tiene ni idea. No olvidemos que el de la Paz que otorgaron (vendieron) al presidente de EEUU, Barack Obama, país símbolo de la guerra; o el de Abiy Ahmed Ali, que poco después atacó Etiopía; Aung San Suu Kyi, el terror de los musulmanes rohingyas; Menachem Begin, invasor del Líbano; Mikhail Gorbachov, invasor de los países bálticos; Henry Kissinger, invasor de Vietnam, Camboya y Sudamérica; Wangari Mathai, que decía que el VIH había sido creado como arma biológica para matar a los negros; Juan Manuel Santos, Yasir Arafat, Shimon Peres, Yitzhak Rabin.
Nils Gustaf Dalén ganó el Premio Nobel de Física por inventar el faro que se apaga de día. Cuidadín con preguntarle algo que no sea faros.
Tim Hunt, Premio Nobel de Medicina, fue famoso por hacer declaraciones contra las mujeres.
Joshua Lederberg le robó el Premio Nobel de Medicina a su esposa, Esther Lederberg.
Johannes Fibiger ganó el Premio Nobel de Medicina por un estudio que era mentira sobre que el cáncer era provocado por las verrugas.
James Watson, Premio Nobel de Medicina, daba conferencias sobre que había pruebas científicas que relacionaban el color de la piel y la líbido sexual, o entre el peso corporal y la ambición. Declaró que parte del antisemitismo estaba justificado, y que los negros eran menos inteligente.
Julius Wargner-Jauregg ganó el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del valor terapeútico de la inoculación de la malaria en el tratamiento de la sífilis; aunque estos poco efectivos estudios con humanos de este simpatizanti nazi fueron muy criticados por ser poco éticos.
Egas Moniz recibió el Premio Nobel de Medicina por hacer lobotomías; tratamiento que se descartó poco después por ser ineficaz y provocar más daños que beneficios.
Macleond y Banting recibieron el Premio Nobel de Medicina por crear la insulina pero Banting protestó y reclamó uqe se eliminara del galardón a macleod, que lo único que hizo fue dirigir el departamento y no había participado en la investigación.
Parecido pasó con el Premio Nobel a Schatz y Waksman, en el que el primero fue el que hizo toda la investigación sobre el antibiótico contra la tuberculosis y el segundo solo era la cara conocida del momento.
Severo Ocho recibió el Premio Nobel por su estudio de la síntesis de los ácidos nucleicos; no mucho tiempo después se descubrió que sintetizaba los ácidos nucleicos. Fue tan grande el error que hasta la organización del Premio Nobel lo reconoció hasta en su portal oficial.
Hay que tener en cuenta que esta organización guarda en secreto sus deliberaciones durante 50 años, así que trascurrido ese tiempo nos vamos enterando de sus meteduras de pata.
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, hizo declaraciones sobre medicina, concretamente contra las vacunas en Europa. (Puede que sea de éste del que me hablaba mi amigo)
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Ciñéndonos solo a Premios Nobel que se supone que eran expertos mundiales en su tema, había cosas en él que no sabían.
Marie Curie no supo ver que lo que tenía entre manos era mortal; si la hubiesen preguntado diría que es inofensivo.
Albert Fleming estaba buscando otra cosa cuando equivocadamente encontró la penicilina.
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Luego están los Premios Nobel u otros expertos mundiales que estaban equivocados en general.
Willian Shockley, premio Nobel de Física, descubridor del silicio, era un racista, estaba absolutamente convencido de la superioridad de la raza blanca y quería que a los negros se les esterilizase (eugenesia) para que no se reprodujeran tanto. Imagínate si le hubieran preguntado por algo que no sea el silicio.
Kary Mollis, Premio Nobel de Química, estaba absolutamente convencido de la astrología, de los encuentros alienígenas y la negación del SIDA.
Fritz Haber, recibió el Premio Nobel de Química por hacer fertilizantes a partir de sintetizar amoníaco, aunque él lo que buscaba era un gas más mortífero que el cloro que usó para matar miles de soldados franceses para que su país, Alemania, ganase la gran guerra.
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Pasamos a otros «Premios Nobel» que les hubieran premiado de haber existido tal premio en su época.
Cristobal Colón, el mayor experto navegante del mundo en su época se equivocó de navegación; y además no lo reconoció nunca.
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Luc Montagnier, médico, investigador, virólogo y premio Nobel de Medicina por el descubrimiento del VIH cree en serio en la homeopatía y se toma a broma las vacunas.