Hay gente que justifica algo bueno porque «así se ha hecho siempre», como si eso fuese algún argumento válido.
En caso de duda no hay más que mirar un poquito hacia atrás para ver que todas esas cosas «que se han hecho así toda la vida» no solo estaban equivocadas y no servían para nada sino que incluso eran perjudiciales, como después se descubrió.
Si no queremos equivocarnos mucho y darnos cuenta tarde, lo mejor es aplicar el método científico.
Así vemos que son erróneas las religiones, acupuntura, homeopatía, etc.
En el siglo XV se tenían en cuenta los auspicios; o sea, se observaban las aves al tomar posesión un magistrado. Era un auspicio (avis/ave, specere/mirar).
En otro tiempo se observaban las entrañas de un animal para ver si el futuro o la empresa iba a ser buena o mala. (qué apuestas que al que pagaba le decían siempre que iba a irle bien)
No hay que olvidar que la medicina de antaño tenía como remedio-bueno-para-todo las sangrías y las sanguijuelas. Que después se demostró que no son buenas apenas para nada excepto para hacer enfermar al paciente.
Algún emperador y rey hubo que se tomaba elixires maravillosos, quizá para aumentar la vida pero que lo que consiguieron fue acortarla, al ingerir bajo consejo médico mercurio y otros tóxicos.
Antaño, en América, se pensaba que cuando tenías dolor de ijada (última costilla falsa y el hueso de la cadera) o cólico nefrítico se aplicaba una piedra, llamada la piedra de la ijada, el jade; de ahí su nombre. Luego se demostró que no servía.
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«Los toros son una tradición», «la caza es una tradición»; este es el ignorante «argumento» que enseguida saca alguien como prueba absoluta para justificar que sea legal el asesinato con premeditación y alevosía de animales. Además, yo diría que también tiene el agravante de en cuadrilla y con entrenamiento, ya que entrenan, se reúnen para compartir conocimientos y reciben clases para matar más y mejor.
Primero, que ese no es argumento para nada, pero en el caso de que «la tradición» fuese suficiente justificación para mantener ciertas costumbres me gustaría saber porqué una «tradiciones» sí y otras no.
Vivo en Canarias. Aquí siempre ha habido sed, mucha sed, mucha falta de agua; tanto es así que aquí a los caciques, además de «terratenientes» también se les llamaba «aguatenientes» porque el que tenía el agua tenía el poder. Siempre ha habido la «tradición» de la sed ¿por qué no seguir con ella? Cuando se pasaba mucha sed se hacían rogatorias, se iba a la iglesia a rezar al santo pidiéndole que llueva o se le sacaba en procesión; ahora no, ahora vamos al supermercado a comprar unas garrafas de agua o para regar el campo contratamos un camión-cuba.
También se pierde la tradición del baile del candil. Éste era una fiesta que hacía alguien en el pueblo, que tenía una habitación despejada; cobraba la entrada y te echabas un par de bailes y tenías que salir. La iluminación era muy pobre, la mínima de gastar: una vela. Ahora no, ahora se van de fiesta toda la noche haciendo una ronda de bares, pubs, discotecas y afters superiluminados con multitud de focos giratorios y láseres.
Se ha perdido también «la tradición» de ir andando a todas partes.
A los que quieren mantener «tradiciones» absurdas solo por el peregrino argumento de que son tradiciones deberían ir andando, con una vela y pasando sed.
Se pierde la tradición de tirar cabras de campanarios, arrancar la cabeza a gansos y el derecho de pernada. Por ser una costumbre no tiene porqué gustar ni seguir con ella.