En Lanzarote, como en todas partes, ha habido muchas ideas que se llevaron a cabo. En principio, todas buenas; pero solo nos parecen buenas las que han durado hasta la actualidad; las otras se toman como fracaso a pesar de estar a la misma altura. Muchas veces esas ideas y sus realizaciones eran buenas, muy buenas, pero por causas ajenas no duraron.
En Lanzarote siempre ha habido «ideazas»; esos cultivos que de pronto dejan mucho dinero. Lo malo es que normalmente eso pasa cuando hay poco; si todo el mundo se pone a cultivarlo, hay mucho, bajan los precios y desaparece.
Así pasó con el tabaco o los tomates; ahora es la pitalla y el aloe; dentro de un par de años puede que sea el aceite o la quinoa.
Los viejos recuerdan cultivado de tabaco desde Tinajo hasta Guatiza; o las grandes plantaciones tomateras desde Tías hasta la costa.
Lo del vino parece que sí es una buena idea, certificada; lleva aguantando un par de siglos. Aunque al paso que va vamos a tener otro monocultivo ya que se está dejando de plantar otras cosas para plantar vides.

Para favorecer la diversificación ganadera se fomentó con dinero público regalado (subvenciones) la cunicultura. De pronto hubo un boom; que duró un par de años, lo que duraron las subvenciones. Ahora es imposible ver una granja de conejos.

La orchilla se arañó de todas partes. Cuando ya no quedaba donde rascar la buscaron en los riscos de Famara descolgándose con cuerdas de las que pendía su vida, comosi fueeran percebeiros en la Costa de la Muerte. Lo dejaron todo limpio; «para que lo cojas tú, lo cojo yo». Ya no queda nada.
Parecido pasó con la cal; todo el mundo se puso a hacer cal. Hubo medio centenar de caleras; algunas no se apagaban nunca. Pero necesitaban mucha leña así que arrasaron hasta con la aulagas. «Para que se lo coja otro, lo cojo yo». Hasta que ya quedó ni un sarmiento que quemar; entonces compraron madera de fuera; así también las otras islas se quedaron sin nada que quemar. Hasta que la cal pasó de moda.
La idea del monocultivo (de lo que sea) es «pan para hoy y hambre para mañana»; lo hemos visto muchas veces. El monocultivo de hace unas décadas era la sal. Todo el mundo ponía una salina. Había salinas por todas partes; una treintena. Hoy solo hay dos, y son más una curiosidad turística que industrial. ¿Qué pasó? Pasó que de antes no había más remedio que comprar sal para conservar el pescado y todo cambió por el hielo, y las salinas no valían más que alguien plantara un hotel (Hotel Las Salinas en Costa Teguise) o una urbanización (barrio y colegio Las Salinas en Arrecife).
Siguiendo este hilo, metemos aquí la pesca; otro monocultivo que se pensaba que iba a ser eterno (como ahora el turismo), «siempre había sido y siempre sería». Se equivocaron. Y con su equivocación no solo arrastró a todo el mundo que vivía de la pesca sino también, como he dicho antes, a las salinas y a un montón de otras industrias y actividades.

Ahora toca el turismo, con igual alegría que todo lo anterior; todo el mundo a sembrar el monocultivo de los turistas. Y no solo las empresas (hoteles, alquiler de coches, viajes, navieras, etc) sino incluso a nivel de una persona (alquiler de su coche, casa, habitación, salón, etc). Igualmente va a pasar lo mismo que ha pasado con todos los monocultivos anteriores.

Pero todas esas ideas no eran malas, sobre todo viniendo de personas tan bien valoradas con César Manrique, quien cada vez que se le ocurría algo todo el mundo decía que era una buena idea y la hacían sin criticar ni pensar un poco si de verdad era buena idea. De otro hubieran dicho que eran «ideas de bombero».
A manrique se le ocurrió, con su amigo Fernado Higueras, hacer apartementos turísticos en la ciudad de las gaviotas en el risco de Famara, incluido por supuesto con un ascensor para bajar comodamente a la playa.
Así tenemos todo lo que ha llegado hasta ahora pero también hubo otras muchas que no han llegado, por ejemplo la cascada que se le ocurrió en el Charco de San Ginés en Arrecife apenas duró un par de años. En ese mismo lugar se le ocurrió otra que como no la hicieron no sabemos si era buena o mala: cerrar la única entrada-salida del mar y dejarlo permanentemente lleno, como un lago.
También hubo a un alcalde que quiso rellenar el charco
En 1920s hubo otro alcalde que quiso poner un aeropuerto en Arrecife, en lo que hoy es el barrio de las salinas ¿Qué hubiera pasado?
Pero además de estas hubo otras ideas más de «andar por casa». A alguien se le ocurrió poner parquímetros en Arrecife y Puerto del Carmen. Spoiler: duraron poco.

Otra de esas superideas fue gastar un dineral y hacer una presa. Spoiler: no fue buena idea.

Lo mismo ocurrió con el dineral que se gastaron en escavar seis galerías en el risco de Famara para sacar agua

Y lo mismo pasí mucho antes, en 1906, cuando hicieron 16 macroaljibes para almacenar el agua de lluvia en Arrecife

Cada vez que hay elecciones, sale algún candidato independentista con ganas de tener publicidad gratuita aunque se rían de él que deja caer las mismas ideas: un puente Lanzarote-Fuerteventura, un telesférico Lanzarote-La Graciosa.
De La Graciosa también se han tenido muchas y grandes ideas. Al igual que Alegranza ha habido empresas que han querido comprarlas enteras. Spoiler: no les dejaron.
En La Graciosa se sopesó la posibilidad de hacer hoteles y apartamente, e incluso aeropuerto.
Tampoco es una idea descabellada, en Costa Teguise se hizo eso y no ha resultado tan mal; se vendieron diez kilómetros cuadrados a la empresa Explosivos Rio Tinto; lo que sería la totalidad de Alegranza (10) km2 o 1/3 de La Graciosa (29 km2).
