(relato de ficción)
Putin quiere dar una advertencia clara de fuerza a Europa, América y resto del mundo; que sepan que el que manda es él: decide lanzar un misil contra una población europea que no sea ucraniana. Para ello elige un misil balístico intercontinental (ICB).
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Pero ¿dónde explotarlo? ¿en una ciudad grande? no, puede haber represalias ¿en una ciudad pequeña? tampoco, no sería una demostración de fuerza, tiene que ser una que tenga sobre 100.000 habitantes.
Tampoco puede ser alguna ciudad céntrica pues la radiacción puede extenderse. No, tiene que ser una ciudad alejada, muy alejada, para que así todos sepan que nadie puede estar a salvo si él lo decide; tiene que estar en el máximo alcance de su mejor misil: el SS-X-30, también conocido como Satán.

El SATÁN puede desplazarse a una velocidad de casi 21.000 kilómetros por hora y cuando ya está en el aire puede cambiar la trayectoria y también la altura. El diámetro del misil es de tres metros y su longitud, de 35 metros. Su peso es de 208.000. Puede transportar una carga útil de hasta 10.000 kilos. La ojiva misil con la que cuenta puede cargar hasta 10 ojivas grandes o 16 más pequeñas. También podría transportar una combinación de ojivas, que tienen su propio sistema de guiado individual, por lo que puede dirigir cada pequeño misil hacia un punto distinto.
Quizá una ciudad el el límite de Europa… o una isla. Sí, claro, una isla. Ahí estaría todo controlado. La destrucción total de una isla daría el golpe de efecto que Putin quiere dar.
También podría ordenar el lanzamiento desde alguno de sus submarinos o desde un avión. Es una opción mucho más sencilla y el impacto sería exacto pero no es lo que él quiere, Putin quiere que el mensaje sea total, absoluto, que lo vea todo el mundo, que lo retransmitan en directo y luego lo repitan más veces que los aviones del 11S, que quede como una manifestación gráfica durante generaciones más que la bomba de Hirosima; que quede claro que nadie está a salvo de él.



El tratado «Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio» (INF, Intermediate-Range Nuclear Forces) prohíbe los misiles de más de 5.500 quilómetros. Putin tampoco quiere una tercera mundial, no quiere que después le disparen a él, así que no quiere quebantar esa prohibición: el objetivo debe de estar en ese límite pero sin sobrepasarlo.

Decidido: será el archipiélago de Canarias, del reino de España. Aunque pertenecen políticamente a Europa están en África, y los fuertes vientos dominantes son los del noreste, que en caso de explosión nuclear se llevarán la nube radioactiva al océano. Así que está todo controlado.

















































